Por aquellas épocas yo estaba a mitad de carrera en la universidad, y en una de mis clases conocí a un profesor súper buena onda y algo loco, Carlos.
Si suman a una estudiante con pinta de vaga, que lee los periódicos todos los días, fuma cigarro y marihuana, juega futbol, toma con sus amigos frente a la univ., practica jiu jitsu (¡y encima campeona!), se hace el crucigrama de El Comercio completito, y participaba extrovertida[divertida]mente en clase, encontraran que era yo algo peculiar, y eso, creo, era lo que les llamaba la atención a mis profesores. El buen Carlos me tomo cariño, y cuando le conté que me iba todo el verano a Chile por este proyecto de inmediato me ofreció conseguirme unas prácticas en una agencia de publicidad importante.
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A Claudia la conocí cuando estaba en tercero de secundaría y mi mejor amiga de toda la vida, Andrea, era fanática de Libido. Un día, no sé como, estábamos en la sala de Andrea con Salim, Toño, Manolo, por esas épocas Jeffrey y otra fanática más que resultó ser Claudia. Después de esa reu (porque esa historia es larga, jajaja) nos volvimos inseparables con “la Claudia”.
La Noche, Ministry, Grill, Blue Buddah, Ambassador y otros, todos esos lugares prohibidos para nosotras chibolas de 14 añitos, eran, gracias a que Claudia nos proveía de libretas militares falsas que recolectaba de sus primas y amigas mayores, nuestro segundo hogar.
Después de tiempo y muchos raves más, Claudia se volvió una chatera de aquellas, y en una de esas conoció a un chico uruguayo del cual se enamoró ¡como nunca jamás en la vida la he visto hasta ahora! (Claudita, si lees esto ¡sabes que es cierto!). La Claudia se fue y regresó de Uruguay tantas veces que ya era una celebridad allá (lo juró, ni bien pise Uruguay me dijeron “tu eres la amiga de la peruana”) y cuando le conté que me iba a Chile poco le faltó para saltar en un pie y comenzamos a planear la ruta que nos llevaría juntas por Bolivia y Argentina, este último, lugar donde nos separaríamos para ir cada una a su destino.
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- Oye Claudia, ¿qué nos vamos ahora en verano a mochilear?
- Anda, no jodas…
- ¡En serio! Le conté a un profe que me iba a Chile para lo del proyecto que te conté y me dijo que me conseguía unas prácticas, asi que si o sí me voy.
- ¡¡¡Ahhhhhhh!!! Ya pues vente mas tarde a mi casa para planear la ruta.
Esa noche fui a la casa de la Claudia y después de chismear y tontear buena rato, marcamos la ruta: Lima-Arequipa-Ilo-Desagüadero-La Paz.
- Papá ya hice mi ruta
Mi Pá es un papá (no porque sea el mío) que cualquiera envidiaría… él es aventurero, sencillo, curioso, inteligentísimo, mate de la risa, tiene una correa que para mi desgracia no heredé, tolerante, me dijo que sea lo que yo quiera ser en la vida, que lo único que me pedía era que me esfuerce por ser la mejor, y nunca jamás en la vida me castigo… me decía “hija piensa y reflexiona sobre lo que has hecho” y luego de conversar y exponer cada uno sus argumentos (¿que paja suena esto no?) terminaba yo aceptando que me malee…
Le conté entonces a mi Pá cual sería la ruta y él, que ya se conoce casi todo el Perú, me recomendó algunos horario de viajes y lugares por conocer, cosa que escuché detenidamente, esa tarde me dió algo que yo no me esperaba: la brújula de mi abuelo (“oficialmente” porque desde chibola me la paraba robando para jugar).
Y es así compañeros, que empezó la odisea…

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